La verdad es que cuando no me siento cómodo con algo, no me fuerzo a seguir con ello. Pero sí que lo dejo aparcado a un lado por si acaso no he elegido el momento adecuado para hacerlo. Y eso lo extrapolo también a mi faceta como “escritor”.
Desde que publiqué mi última novela, he empezado un par de proyectos que, como sabréis si soléis seguir cada entrada que publico en este blog, he dejado a un lado por un motivo u otro. Y he de confesar que, a medida que escribía, no creía en el proyecto (por motivo o por otro, eso da igual), llegando a escribir sin ganas y creo que es lo peor que he podido hacer, pues eso me ha llevado a lo que creo que es un bloqueo escritor. Y hago especial hincapié en la palabra "creo" porque no sé lo que se siente ante esa sensación. Pero sí que es cierto que cada idea nueva que me venía a la cabeza la desechaba inmediatamente, convenciéndome a mí mismo de que no valdría la pena ni empezar siquiera a crear una escaleta. Quedándose de esta manera bastantes ideas en el tintero.
Y es que cuando menos me lo esperaba y más frustrado me sentía, recordé las palabras que me dijo hace unos meses un amigo (papacangrejo) después de haberse leído “En manos del pasado”. Y es que estas que voy a citar a continuación no son del todo exactas, pero sí se acercan a la realidad, y lo que me vino a decir fue algo así como “Oye, pues Lucía Redondo daría para unos cuantos libros”. Rafa, en aquel momento me alegraste el día y a día de hoy puedo asegurarte que me has sacado de un bloqueo bastante grande. Gracias.
Os cuento todo esto porque, desde la semana pasada, mi teclado no para de escribir, dándole vida a una nueva aventura para este (para mí) querido personaje.
No os voy a negar que emprender este nuevo proyecto me ha devuelto las ganas de escribir a diario, en mis ratos libres, y la ilusión por sacar adelante este libro.
De momento, ya estoy dándole forma al tercer capítulo y creo que, no sé si puede llamarse madurar o no, pero, a diferencia de mis otras tres novelas donde “lo bueno” no empezaba hasta llegado el capítulo nueve o diez como mínimo, en esta ocasión, desde el primer párrafo ya empiezan a pasar cositas. No sé si será una buena estrategia cambiar esta costumbre mía de poner al lector en situación antes de la acción. Solo el tiempo y mis lectores/as lo dirán.
También os confieso que esta vez no hay escaleta que valga; tengo la idea en la cabeza y, lo más importante, el final lo tengo clarísimo, por lo que ahora solo tengo que encontrar la manera más llamativa y fluida posible para llegar a dicho desenlace.
Solo me queda agradeceros, a quienes entráis aquí a perder un ratito de vuestras vidas leyéndome, el hecho de que entrada tras entrada dejéis vuestros comentarios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario