10 minutos en la feria del libro de Castellón

 

  

Hoy sábado, 2 de mayo de 2006, me he acercado, dando un paseo con mi mujer, a la feria del libro de Castellón. Mi intención era pasarme por todas y cada una de las casetas a mirar qué ofrecían, habiéndome prometido a mí mismo que solo iba a mirar y no a comprar (tengo todavía muchas lecturas pendientes). Mi plan, a priori, era perfecto. Pero claro, todo no podía salir a pedir de boca. Y es que en la segunda caseta, nos ha asaltado una mujer la mar de simpática con dos libros en la mano. Uno de ellos, el que hablaba de Castellón, ha sido el que más nos ha llamado la atención. Y la mujer (Daniela Rotaru: autora) muy amablemente se ha puesto a hablar de él; incluso nos ha leído algún que otro párrafo de una página aleatoria. Nos ha gustado. Le he preguntado si la autora era de la provincia. ¡Ohhhhh sorpresa! Cuando me ha dicho que la autora era ella misma. Nunca lo hubiera imaginado después de escucharla hablar con ese acento tan marcado procedente del este europeo. En ese momento he sido consciente de que, una vez más y contra todo pronóstico, volvería a romper una promesa. Y es que ya van muchas a lo largo de mi vida. La promesa que más veces he roto a lo largo de mi vida ha sido la de “El lunes empiezo la dieta”. ¡No llevo lunes ni na! Jajajaja. Acto seguido, le he pedido que me lo dedicara mientras sacaba la tarjeta y la pasaba por el datáfono. Menos mal que no iba a comprar nada. En cuestión de segundos han volado 19 eurillos. Pero ha valido la pena (supongo). Ella más contenta que unas castañuelas y yo (creo) que también.

 

Todavía estaba procesando lo que acababa de ocurrir cuando, en la caseta de al lado, hacia donde me dirigía, el bueno de Amadeo, que no me había quitado el ojo de encima desde que me puse a hablar con Daniela (aunque no lo parezca, siempre estoy pendiente de lo que ocurre a mi alrededor), ha salido a mi paso con la mejor de sus sonrisas y un libro en la mano. Jajajajaja, qué cabrón. “Perdona, ¿te interesaría leer mi novela?”, me pregunta. No le respondo con la sequedad que me caracteriza. Me extiende el libro y me dice: “Es un thriller histórico”. La historia no es que me guste demasiado, por lo que le digo que no me atrae lo más mínimo, y el muy sinvergüenza va y me dice: “Lee la sinopsis”. ¡Para qué la habré leído, Dios mío! ¿Adivinad quién le ha pedido que le dedicara el ejemplar de “La sangre de la nueva alianza”? Correcto, yo. Otros 20 euros al aire. Y espérate porque seguimos para bingo, ya que mientras yo me dejaba embaucar por Amadeo, mi mujer llegaba desde la caseta ubicada a nuestras espaldas con un libro en la mano y una sonrisa en la boca. ¿Adivinad? Otros 20 euros bien invertidos. Y menos mal que no iba a gastarme nada. A decir verdad, mi mujer no había dicho nada; es más, juraría que iba con la intención de pescar algo. Porque el día anterior, dando una vuelta por el centro, se paró delante del escaparate de una librería más tiempo de lo necesario, ya que, al ser día 1, era fiesta y estaba cerrada. Ahí ya tendría que haberme puesto nervioso, pero no lo vi venir, jajajaja. Antes de continuar, me gustaría comentaros que, una vez con este segundo libro en mi poder, me he tomado la libertad de decirle a Amadeo: “Estás cumpliendo mi sueño”. Él me ha dicho: “Es fácil, solo hay que sentarse”, a lo que le he contestado: eso es lo fácil, lo difícil es publicar. Ya llevo tres libros autopublicados. Una señora que parecía estar con la parabólica puesta en una de las casetas colindantes, se me ha acercado y me ha entregado un folleto; era una editorial que se dedicaba a publicar novelas de autores de la provincia y me ha dicho que en julio reciben manuscritos. Quizá, quién sabe, sea una puerta abierta en un futuro, pero si no pasa nada y Dios quiere, mi próxima novela, si tiene la calidad suficiente, ya estaría apalabrada con lo que espero sea un proyecto fructífero para un buen amigo. 

 

Bueno, pues, con un nuevo agujero de 60 euros en la cuenta corriente y poco más de seis casetas por visitar, podía estar tranquilo. Ambos habíamos saciado nuestra sed consumista, pero ¡no! Como escuché hace poco, no sé de dónde… “¡Cuando crees que la noté iba per qui… pero va pocua!” y cuánta razón tenía, porque en la última caseta, haciéndome ojitos, estaba el libro que llevaba tiempo en el punto de mira y no me decidía a comprar nunca, obviamente, debido a (desde mi punto de vista) su alto precio. Pues bien, como podréis imaginaros, he salido con 80 euros menos de los que entré y os juro que no he pasado más de diez minutos recorriendo la feria.

 

He de decir que el año que viene volveré, compraré y seguiré soñando con estar algún día yo también en una caseta dándole visibilidad a alguna de mis novelas, porque los sueños están para perseguirlos y no dejarlos escapar. Porque el que sueña y no persigue su sueño es un parguela.


Un nuevo libro llega a casa.



El diario de los objetos olvidados escrito por Rafael Mérida.

 

Siempre es un placer empezar una nueva lectura. Y el diario de los objetos olvidados llegó a mis manos sin previo aviso, cuando ya estaba inmerso en una lectura, la cual tuve que dejar de lado al cometer el garrafal error de leer las primeras páginas de la novela de la que os voy a hablar a continuación.

Esta es la segunda novela que escribe un buen amigo del cual, ahora mismo, siento una envidia sana que no podría describir en palabras, y es que en este último trabajo, me ha dejado boquiabierto al comprobar la soltura y desparpajo que ha adquirido desde que publicó su primera novela, “El último hogar”, descubriendo en él una evolución de la narrativa impresionante. ¡Ojo! Esto no significa que su primera novela no estuviera a la altura, ni mucho menos, porque si os gustan las historias distópicas, llenas de acción, decisiones difíciles y un amplio abanico de personajes bien estructurados, os recomiendo que os hagáis con el libro y os perdáis en un Castellón postapocalíptico lleno de peligros en cada rincón de la ciudad.

Pero vamos al motivo de esta entrada: El diario de los objetos perdidos nos pone en la piel de Clemente, un guardia de seguridad de una estación de ferrocarril donde la monotonía golpea con fuerza cada segundo de su jornada laboral, por lo que, estando al cargo de la sección de objetos perdidos, decide empezar a registrarlos en un viejo diario que llega hasta él con las páginas en blanco, esperando a que Clemente empiece a plasmar las historias de cada objeto que añade en el inventario. Y es que todo parece transcurrir con total normalidad hasta el día en el que la monotonía de la estación ferroviaria se ve interrumpida por un desagradable suceso. A partir de ese momento, empieza una rocambolesca historia contada con tanto mimo y detalle, que desearías vivir en esa ciudad simplemente para impregnarte de la esencia que rezuma la novela, en la que el misticismo y los sucesos paranormales se dan la mano en una intrincada investigación policial donde cada paso que dan parece alejarles cada vez más de la verdad.

La verdad es que creo que Rafael Mérida tiene un gran potencial a la hora de plasmar sus ideas en papel y hacer que nos olvidemos de lo que nos rodea para sumergirnos en cada una de las historias que salen de esa mente privilegiada. Una mente que no deja títere con cabeza con su visión del mundo, dejando huella en cada crítica social a la que hace referencia tanto en su primera novela como en esta última.

 

Cuanto he escrito del 20 al 26 de abril

 




Hoy, como cada lunes a partir de ahora (si me acuerdo), voy a compartir con vosotros/as las palabras diarias que escribo cada día de la semana. Habrá veces que serán muchas; otras, en cambio, apenas tendré tiempo para escribir, pero aun así, si no pasa nada, os actualizaré mi progreso semana a semana. Lo cual, teniendo en cuenta que tenía turno de tarde y solo escribía por la mañana, creo que son buenos números.

La semana del 20 al 26 de abril este ha sido el resultado:

Lunes: 400 palabras

Martes: 264 palabras

Miércoles: 578 palabras

Jueves: 996 palabras

Viernes: 573 palabras

Sábado: 521 palabras

Domingo: 133 palabras

Total: 3.465 palabras.

Podéis comentarme, si os apetece, qué os parece o decirme, si se da el caso, cuántas palabras habéis escrito en vuestro actual proyecto. 


Mi experiencia siendo totalmente brújula

 

 

Si eres lector/a habitual mío y pretendes leer todas las novelas que publique, quizá esté a punto de espoilearte parte de mi próximo libro, porque hoy vengo a comentaros mi experiencia siendo un escritor mapa, que ha decidido pasarse al lado de lo imprevisible. Y es que dejarte llevar por la ambientación, la toma de decisiones de tus personajes y las consecuencias que estas acarrean sin haberlo planificado con antelación me está pareciendo de lo más divertido, y peligroso también. Porque a medida que voy escribiendo se me ocurren cosas nuevas, escenas y situaciones para futuros capítulos. Aun sabiendo que muy probablemente eso me hará borrar o modificar algo ya escrito. Y es en ese preciso instante cuando me doy cuenta de que en mi cabeza, la nueva idea es la re hostia; consciente de que me va a obligar a modificar algo ya escrito para mejorar la trama.

En los casi doce capítulos que he redactado, en dos ocasiones, si no contamos con la de anoche, en la que describí una escena en la que la subinspectora era abordada por un individuo, decidí asignarle la identidad de un personaje que ya había aparecido en la historia y que aparentemente no tenía ninguna relación con la investigación en curso. Además, añadí el arma homicida. Lo que le da un giro importante a la trama y creo que será capaz de desconcertar al lector, obligándole a cuestionarse si lo que ya sabe es la verdad o simplemente una cortina de humo.

Como ya he dicho antes, estas situaciones pueden volver a cambiar en un futuro, con la trama ya avanzada y una base sólida que mantenga la historia por sí sola. Lo único cierto que hay hasta el momento es que tengo clara cuál va a ser la escena final de la novela. Siempre y cuando me lo permitan los personajes.

A día de hoy, puedo asegurar que ser brújula me está pareciendo una experiencia increíblemente divertida. Aunque también tiene, desde mi punto de vista, su parte negativa. Y es que en ocasiones me pongo delante del teclado mirando a la pantalla sin escribir nada, simplemente pensando cómo continuar con la historia. Pero cuando salta la chispa, hasta el final del capítulo, todo es coser y cantar.

Espero no haberos aburrido en exceso con esta entrada, pero necesitaba expresaros cómo me sentía un domingo por la mañana recién levantado y a punto de irme a trabajar.

Asi empieza el capítulo 11 de mi proxima novela


Hola, hoy estoy de buen humor (no me preguntéis porque, porque ni yo mismo lo se). Así que me gustaría compartir con vosotros/as el principio del capítulo 11.

También será una buena oportunidad para que descubráis la relación entre la subinspectora Alicia y su compañero de fatigas.

Así que, sin mas dilación, os dejo con el texto en cuestión. Espero que os guste:

Altava entró en el despacho de Alicia con paso raudo, cerró la puerta de un portazo y apoyó las manos en el borde del escritorio, donde la subinspectora redactaba el primer informe de la investigación.

—¡Adivina! —soltó el agente dejándose caer, de mala gana, en la silla.

Alicia dejó de teclear de inmediato, interrumpiendo la frase a medias. Alzó la voz más de lo necesario:

—Te ha denegado la orden. —Golpeó la mesa con la palma abierta, intentando canalizar la frustración.

—¿Te lo puedes creer? —añadió Altava, incrédulo, exagerando el dramatismo. Y cuando vio que Alicia ya amenazaba con levantarse para ir ella misma a hablar con la jueza, sacó del bolsillo de la americana la orden judicial. La alzó en el aire y la agitó con gesto triunfal, observando divertido la reacción de su compañera.

—¡Eres un gilipollas! ¿Sabes?

Altava rompió en carcajadas.

A Alicia le ardía la sangre.

Se levantó como un resorte, cerró la tapa del portátil y lo señaló con el dedo acusador, moviéndolo de arriba abajo sin decir palabra. Entonces, al darse cuenta del error cometido, cerró los ojos con fuerza e intentó increparle:

—¡Eres! ¡Eres! ¡Arrgggg! —intentó varias veces abrir de nuevo el portátil mientras luchaba por mantener la compostura. Sabía que si dejaba salir lo que realmente quería decir, Altava saldría muy mal parado. Y es que, si otro compañero le hubiera gastado la misma broma, ella misma habría roto la relación laboral al instante.

Así de tajante era Alicia.

Pero por algún motivo que ni ella misma entendía, a Altava lo tenía en alta estima. Aunque llevaban relativamente poco tiempo trabajando juntos, él se había ganado su confianza con creces.

El agente carraspeó, recuperando en lo posible un tono serio, y le extendió la orden judicial.

Alicia la cogió con un movimiento rápido y la guardó deprisa en el bolso. No dijo nada. Con la orden en su poder, la situación incluso empezó a resultarle graciosa, así que evitó a toda costa cruzar la mirada con su compañero. Si lo hacía, sabía que acabaría riéndose también.

 

Todavía sigo por aqui. No me he ido.

 


Ufff, cuánto tiempo hace que no me pasaba por aquí, ¿verdad?
 
No sé si me habréis echado de menos, jajajaja. Aunque lo dudo bastante, la verdad. Aun así, me gustaría comentaros que mi actividad escritora y lectora continúa, aunque no al ritmo que me gustaría, y no es por falta de tiempo ni de motivación; es porque tengo tantos “problemas” rondándome la cabeza que, cuando me pongo a escribir, no consigo plasmar lo que realmente quiero y me frustro y vuelvo a empezar y me vuelvo a frustrar hasta que escribo algo que me parece decente y pienso que ya lo arreglaré en la segunda revisión del borrador.

Y es así como voy rondando y tombando en cuanto al proceso de escritura se refiere. Un proceso que he decidido tomarme con calma y no querer avanzar tan rápido como lo hice en las anteriores novelas.

Creo que ha sido una buena decisión, ya que no me obligo a ponerme delante del PC a escribir por escribir y lo hago cuando realmente me veo preparado para hacerlo.

De los dos proyectos que tengo actualmente entre manos, el que más adelantado tengo es el nuevo thriller, donde ya he empezado el capítulo 10. En cuanto al otro, el Grimdark, sigo estancado en el comienzo del segundo capítulo. Es un género que no domino y, al ser un proyecto en conjunto, me gustaría estar a la altura. Además, aquí se me complica más la cosa porque, como os he comentado antes, últimamente no tengo la cabeza para ponerme a imaginarme seres, escenarios y armamento alienígena; y mucho menos para crear una trama potente. Por lo que este proyecto, aunque no está parado por completo, sí que, por desgracia, lo tengo un poco más apartado. Edu, disculpa.

En cuanto al ritmo de lectura, voy mejor, la verdad. Siempre encuentro media hora o tres cuartos al día para leer un par de capítulos del libro que tenga en ese momento entre manos. Lo que me ayuda a desconectar durante ese rato de la realidad y sumergirme en otra totalmente distinta.

Pues básicamente, os quería contar esto para, en parte, desahogarme un poco. Aunque no os interese lo más mínimo. O sí, quién sabe, jejeje.

Lo que os puedo asegurar es que sigo hacia delante, como se suele decir: sin prisas pero sin pausas.

Un saludo y gracias por leerme.


 

Resurgir de mis cenizas

 



La verdad es que cuando no me siento cómodo con algo, no me fuerzo a seguir con ello. Pero sí que lo dejo aparcado a un lado por si acaso no he elegido el momento adecuado para hacerlo. Y eso lo extrapolo también a mi faceta como “escritor”.
 
Desde que publiqué mi última novela, he empezado un par de proyectos que, como sabréis si soléis seguir cada entrada que publico en este blog, he dejado a un lado por un motivo u otro. Y he de confesar que, a medida que escribía, no creía en el proyecto (por motivo o por otro, eso da igual), llegando a escribir sin ganas y creo que es lo peor que he podido hacer, pues eso me ha llevado a lo que creo que es un bloqueo escritor. Y hago especial hincapié en la palabra "creo" porque no sé lo que se siente ante esa sensación. Pero sí que es cierto que cada idea nueva que me venía a la cabeza la desechaba inmediatamente, convenciéndome a mí mismo de que no valdría la pena ni empezar siquiera a crear una escaleta. Quedándose de esta manera bastantes ideas en el tintero.
 
Y es que cuando menos me lo esperaba y más frustrado me sentía, recordé las palabras que me dijo hace unos meses un amigo (papacangrejo) después de haberse leído “En manos del pasado”. Y es que estas que voy a citar a continuación no son del todo exactas, pero sí se acercan a la realidad, y lo que me vino a decir fue algo así como “Oye, pues Lucía Redondo daría para unos cuantos libros”. Rafa, en aquel momento me alegraste el día y a día de hoy puedo asegurarte que me has sacado de un bloqueo bastante grande. Gracias.
 
Os cuento todo esto porque, desde la semana pasada, mi teclado no para de escribir, dándole vida a una nueva aventura para este (para mí) querido personaje.
 
No os voy a negar que emprender este nuevo proyecto me ha devuelto las ganas de escribir a diario, en mis ratos libres, y la ilusión por sacar adelante este libro.
 
De momento, ya estoy dándole forma al tercer capítulo y creo que, no sé si puede llamarse madurar o no, pero, a diferencia de mis otras tres novelas donde “lo bueno” no empezaba hasta llegado el capítulo nueve o diez como mínimo, en esta ocasión, desde el primer párrafo ya empiezan a pasar cositas. No sé si será una buena estrategia cambiar esta costumbre mía de poner al lector en situación antes de la acción. Solo el tiempo y mis lectores/as lo dirán.
 
También os confieso que esta vez no hay escaleta que valga; tengo la idea en la cabeza y, lo más importante, el final lo tengo clarísimo, por lo que ahora solo tengo que encontrar la manera más llamativa y fluida posible para llegar a dicho desenlace.
 
Solo me queda agradeceros, a quienes entráis aquí a perder un ratito de vuestras vidas leyéndome, el hecho de que entrada tras entrada dejéis vuestros comentarios.

Cambio de portada. ¿Creéis que ha sido para mejor?

 


Pues esta que veis aquí arriba, va a ser la portada (espero que definitiva) de mi novela "En manos del pasado". Y es que después de darle muchas vueltas al asunto por no estar del todo contento con la caratula anterior del libro, he decidido darle un cambio de aires.

No se si habré acertado en el cambio y si habrá sido para mejor o para peor lo que tengo claro es que a lo hecho pecho y esta versión me gusta mucho mas que la anterior.

Y para quienes no conocierais la antigua portada, os la dejo por aquí para que podáis juzgar por vosotros mismos y dejarme (si os apetece) vuestra opinión en comentarios. 


 Ahora decidme...¿A vosotr@s cual os gusta mas?

Enero se acaba y no empezó de la mejor manera posible

 


La verdad es que no he empezado el año como me esperaba y es que de los dos proyectos en los que me embarqué el año pasado, uno de ellos, concretamente el thriller, por cuestiones que no vienen al caso, me he visto en la obligación de abandonarlo.
 
Sin embargo, este paréntesis ha servido para que el segundo proyecto empiece con verdadera fuerza: una aventura de tono grimdark que ya ha dado sus primeros pasos. El primer capítulo está terminado y el segundo avanza con buen ritmo, abriendo camino a un mundo más oscuro y ambicioso. 
 
No sé si os acordáis, pero, al igual que pasaba con el que os he mencionado antes, este proyecto también lo hacía con otra persona. Pues bien, él, por su parte, también ha empezado a trabajar en el modelado y diseño de los personajes, y he de decir que espero estar a la altura después de ver de lo que es capaz de crear el ilustrador con el que trabajo. Yo creo que va a quedar algo bastante chulo e interesante. Aunque evidentemente hablo desde el entusiasmo porque el proyecto acaba de arrancar, como quien dice.
 
Si os lo llegaseis a preguntar, que lo dudo, jajajaja, después de haber dejado por el camino un proyecto, voy a sustituirlo por otro en el que trabajaré solo, a mi ritmo y sin ningún tipo de prisa.
 
Sé que esta ha sido una entrada de blog corta, pero es que, la verdad, volver a la rutina después de cinco semanas de vacaciones me ha costado bastante y el escribir no ha estado entre mis prioridades. Por lo que espero que cuando haga el balance de febrero (si lo hago), pueda deciros que estoy 100 % comprometido con los proyectos en los que estoy trabajando y estos avanzan a buen ritmo.
 
Gracias por leerme y hasta la próxima entrada.