Novelas leídas el primer semestre del año

 

Estos que os presento a continuación son los libros que he leído desde que empezó el año hasta hoy, 28 de junio de 2026. Todas son grandes lecturas, bajo mi punto de vista y como podréis comprobar, hay distintos géneros literarios.

Permítanme hacer una mención especial a el "El diario de los objetos olvidados" de mi amigo Rafa.


A final de año, ya os contaré los libros que han caído de aquí a entonces, que espero sean como mínimo, la mitad de buenos que los expuestos ahí arriba.

Como dato adicional y aunque os dé igual, una de estas novelas está maquetada por mí.

¡Habemus Web!



Hoy es un día especial para mí: inauguro mi página web como autor autopublicado.

Un pequeño hogar literario donde iré compartiendo mis obras, mis proyectos y todo aquello que me inspira a seguir escribiendo.

Ojalá este espacio crezca con el tiempo y me permita llegar a más lectores, más allá del ruido de las redes sociales.

No es fácil hacerse un hueco entre tantos autores y autoras, lo sé. Pero también sé que, si no das el paso, nunca sabrás de qué eras capaz. Y este es mi paso.

Por lo que espero que me permitáis, presentaros mi nueva web pinchando aquí

Tengo que parar un poco y recapítular


Quienes me seguís en redes sociales, estaréis al tanto de que ando metido en un nuevo proyecto que espero vea la luz a lo largo de este 2026. Y si no me conoces de nada y has llegado aquí por casualidad o curiosidad, ya lo sabes.

Como también he contado en alguna ocasión, tomé la decisión de experimentar, en mis propias carnes, qué se siente al ser un escritor brújula. ¡Maldita la hora! Y no me malinterpretéis, porque estoy disfrutando mucho el proceso, pero es que… ufff, me he dado cuenta de que, estando más o menos a la mitad del libro, tengo que tomarme un tiempo, releer todos los capítulos y hacerme un pequeño resumen de cuánto ha acontecido hasta el momento, porque he llegado a un punto de la historia en que no puedo pasar nada de lo ya sucedido por alto y creedme cuando os digo que hay cosas de las que no me acuerdo y ello puede llevar al traste la novela. Porque en un thriller que se respete, todo tiene que quedar bien atado al final. Por lo que he decidido no continuar escribiendo hasta tener bien claro todo lo sucedido hasta el momento.

¿Esto me va a quitar tiempo? Obviamente, sí.
¿Es necesario? Por supuesto.
¿Mejorará el resultado final? Ese es el objetivo.

Por lo que, llegado al capítulo 30, he de tomarme el tiempo necesario para repasar lo escrito hasta ahora.
Pero no lo haré hasta que no acabe mi actual lectura. Que ya me queda na y menos para finiquitarlo.
Espero traeros pronto nuevas noticias relacionadas con el avance de mi proyecto.
Gracias por haber leído este post y hasta la próxima.

Donde queda la esencia del autor literario


Hoy quiero haceros partícipes de una reflexión a la que llevo días dándole vueltas, llegando siempre a la misma conclusión.

Y es que, si os habéis fijado, en el mundo literario ha entrado con fuerza (como en otros muchos sectores) la inteligencia artificial, facilitando enormemente las tareas de documentación y búsqueda de información para la elaboración de un libro y que este quede lo más coherente posible. Y es que, como es obvio, muchos/as autores/as lo utilizan para crear (en el peor de los casos) sus propios libros, dándoles igual que se les juzgue por ello u obviando el daño que pueden ocasionar al lector al leer textos fríos y carentes de personalidad. Pero también hay quien se apoya en ella para pulir su texto y dejarlo “más profesional”, lo cual, por parte de la comunidad lectora, también está mal visto, porque, según dicen: “Le quita toda la esencia del autor”.

Y es aquí donde viene mi duda existencial y me gustaría saber vuestra opinión al respecto: Pasar el texto a un profesional para una corrección de estilo, ¿no le quita también al autor toda su esencia?
Mi opinión al respecto es un rotundo SÍ. Algo que pasa por una corrección de estilo, aunque entiendo que sea necesario, le quita toda la esencia que ha plasmado el autor en su obra.

Sinceramente, me gustaría tener la oportunidad de leer el manuscrito de algún libro de éxito antes y después de pasar por el filtro de la corrección de estilo, para ver si realmente cambia en algo la esencia del autor/a y hacerme cambiar de opinión. Pero hasta que eso no ocurra, seguiré defendiendo mi postura.
Me gustaría leer vuestra opinión.

Avance de escritura del 27 de abril al 03 de mayo del 2026

 


 

Hoy es domingo y eso quiere decir que vengo a actualizaros mi proceso de escritura por lo que no voy a haceros perder mucho el tiempo.

Esta semana ha ido mejor que la anterior y eso se refleja en el recuento de palabras escritas a lo largo de esta semana. Así que sin mas demora, os dejo los números a continuación:

Lunes 934 palabras
Martes 854 palabras
Miércoles 0 palabras
Jueves 532 palabras
Viernes 430 palabras
Sábado 1.437 palabras
Domingo 1.216 palabras
Total= 5.403 Palabras

Como podréis comprobar, han sido casi dos mil palabras mas que la semana anterior. Por lo que estoy muy contento con el tiempo dedicado a mi nuevo proyecto. 

10 minutos en la feria del libro de Castellón

 

  

Hoy sábado, 2 de mayo de 2006, me he acercado, dando un paseo con mi mujer, a la feria del libro de Castellón. Mi intención era pasarme por todas y cada una de las casetas a mirar qué ofrecían, habiéndome prometido a mí mismo que solo iba a mirar y no a comprar (tengo todavía muchas lecturas pendientes). Mi plan, a priori, era perfecto. Pero claro, todo no podía salir a pedir de boca. Y es que en la segunda caseta, nos ha asaltado una mujer la mar de simpática con dos libros en la mano. Uno de ellos, el que hablaba de Castellón, ha sido el que más nos ha llamado la atención. Y la mujer (Daniela Rotaru: autora) muy amablemente se ha puesto a hablar de él; incluso nos ha leído algún que otro párrafo de una página aleatoria. Nos ha gustado. Le he preguntado si la autora era de la provincia. ¡Ohhhhh sorpresa! Cuando me ha dicho que la autora era ella misma. Nunca lo hubiera imaginado después de escucharla hablar con ese acento tan marcado procedente del este europeo. En ese momento he sido consciente de que, una vez más y contra todo pronóstico, volvería a romper una promesa. Y es que ya van muchas a lo largo de mi vida. La promesa que más veces he roto a lo largo de mi vida ha sido la de “El lunes empiezo la dieta”. ¡No llevo lunes ni na! Jajajaja. Acto seguido, le he pedido que me lo dedicara mientras sacaba la tarjeta y la pasaba por el datáfono. Menos mal que no iba a comprar nada. En cuestión de segundos han volado 19 eurillos. Pero ha valido la pena (supongo). Ella más contenta que unas castañuelas y yo (creo) que también.

 

Todavía estaba procesando lo que acababa de ocurrir cuando, en la caseta de al lado, hacia donde me dirigía, el bueno de Amadeo, que no me había quitado el ojo de encima desde que me puse a hablar con Daniela (aunque no lo parezca, siempre estoy pendiente de lo que ocurre a mi alrededor), ha salido a mi paso con la mejor de sus sonrisas y un libro en la mano. Jajajajaja, qué cabrón. “Perdona, ¿te interesaría leer mi novela?”, me pregunta. No le respondo con la sequedad que me caracteriza. Me extiende el libro y me dice: “Es un thriller histórico”. La historia no es que me guste demasiado, por lo que le digo que no me atrae lo más mínimo, y el muy sinvergüenza va y me dice: “Lee la sinopsis”. ¡Para qué la habré leído, Dios mío! ¿Adivinad quién le ha pedido que le dedicara el ejemplar de “La sangre de la nueva alianza”? Correcto, yo. Otros 20 euros al aire. Y espérate porque seguimos para bingo, ya que mientras yo me dejaba embaucar por Amadeo, mi mujer llegaba desde la caseta ubicada a nuestras espaldas con un libro en la mano y una sonrisa en la boca. ¿Adivinad? Otros 20 euros bien invertidos. Y menos mal que no iba a gastarme nada. A decir verdad, mi mujer no había dicho nada; es más, juraría que iba con la intención de pescar algo. Porque el día anterior, dando una vuelta por el centro, se paró delante del escaparate de una librería más tiempo de lo necesario, ya que, al ser día 1, era fiesta y estaba cerrada. Ahí ya tendría que haberme puesto nervioso, pero no lo vi venir, jajajaja. Antes de continuar, me gustaría comentaros que, una vez con este segundo libro en mi poder, me he tomado la libertad de decirle a Amadeo: “Estás cumpliendo mi sueño”. Él me ha dicho: “Es fácil, solo hay que sentarse”, a lo que le he contestado: eso es lo fácil, lo difícil es publicar. Ya llevo tres libros autopublicados. Una señora que parecía estar con la parabólica puesta en una de las casetas colindantes, se me ha acercado y me ha entregado un folleto; era una editorial que se dedicaba a publicar novelas de autores de la provincia y me ha dicho que en julio reciben manuscritos. Quizá, quién sabe, sea una puerta abierta en un futuro, pero si no pasa nada y Dios quiere, mi próxima novela, si tiene la calidad suficiente, ya estaría apalabrada con lo que espero sea un proyecto fructífero para un buen amigo. 

 

Bueno, pues, con un nuevo agujero de 60 euros en la cuenta corriente y poco más de seis casetas por visitar, podía estar tranquilo. Ambos habíamos saciado nuestra sed consumista, pero ¡no! Como escuché hace poco, no sé de dónde… “¡Cuando crees que la noté iba per qui… pero va pocua!” y cuánta razón tenía, porque en la última caseta, haciéndome ojitos, estaba el libro que llevaba tiempo en el punto de mira y no me decidía a comprar nunca, obviamente, debido a (desde mi punto de vista) su alto precio. Pues bien, como podréis imaginaros, he salido con 80 euros menos de los que entré y os juro que no he pasado más de diez minutos recorriendo la feria.

 

He de decir que el año que viene volveré, compraré y seguiré soñando con estar algún día yo también en una caseta dándole visibilidad a alguna de mis novelas, porque los sueños están para perseguirlos y no dejarlos escapar. Porque el que sueña y no persigue su sueño es un parguela.


Un nuevo libro llega a casa.



El diario de los objetos olvidados escrito por Rafael Mérida.

 

Siempre es un placer empezar una nueva lectura. Y el diario de los objetos olvidados llegó a mis manos sin previo aviso, cuando ya estaba inmerso en una lectura, la cual tuve que dejar de lado al cometer el garrafal error de leer las primeras páginas de la novela de la que os voy a hablar a continuación.

Esta es la segunda novela que escribe un buen amigo del cual, ahora mismo, siento una envidia sana que no podría describir en palabras, y es que en este último trabajo, me ha dejado boquiabierto al comprobar la soltura y desparpajo que ha adquirido desde que publicó su primera novela, “El último hogar”, descubriendo en él una evolución de la narrativa impresionante. ¡Ojo! Esto no significa que su primera novela no estuviera a la altura, ni mucho menos, porque si os gustan las historias distópicas, llenas de acción, decisiones difíciles y un amplio abanico de personajes bien estructurados, os recomiendo que os hagáis con el libro y os perdáis en un Castellón postapocalíptico lleno de peligros en cada rincón de la ciudad.

Pero vamos al motivo de esta entrada: El diario de los objetos perdidos nos pone en la piel de Clemente, un guardia de seguridad de una estación de ferrocarril donde la monotonía golpea con fuerza cada segundo de su jornada laboral, por lo que, estando al cargo de la sección de objetos perdidos, decide empezar a registrarlos en un viejo diario que llega hasta él con las páginas en blanco, esperando a que Clemente empiece a plasmar las historias de cada objeto que añade en el inventario. Y es que todo parece transcurrir con total normalidad hasta el día en el que la monotonía de la estación ferroviaria se ve interrumpida por un desagradable suceso. A partir de ese momento, empieza una rocambolesca historia contada con tanto mimo y detalle, que desearías vivir en esa ciudad simplemente para impregnarte de la esencia que rezuma la novela, en la que el misticismo y los sucesos paranormales se dan la mano en una intrincada investigación policial donde cada paso que dan parece alejarles cada vez más de la verdad.

La verdad es que creo que Rafael Mérida tiene un gran potencial a la hora de plasmar sus ideas en papel y hacer que nos olvidemos de lo que nos rodea para sumergirnos en cada una de las historias que salen de esa mente privilegiada. Una mente que no deja títere con cabeza con su visión del mundo, dejando huella en cada crítica social a la que hace referencia tanto en su primera novela como en esta última.