Hoy quiero haceros partícipes de una reflexión a la que llevo días dándole vueltas, llegando siempre a la misma conclusión.
Y es que, si os habéis fijado, en el mundo literario ha entrado con fuerza (como en otros muchos sectores) la inteligencia artificial, facilitando enormemente las tareas de documentación y búsqueda de información para la elaboración de un libro y que este quede lo más coherente posible. Y es que, como es obvio, muchos/as autores/as lo utilizan para crear (en el peor de los casos) sus propios libros, dándoles igual que se les juzgue por ello u obviando el daño que pueden ocasionar al lector al leer textos fríos y carentes de personalidad. Pero también hay quien se apoya en ella para pulir su texto y dejarlo “más profesional”, lo cual, por parte de la comunidad lectora, también está mal visto, porque, según dicen: “Le quita toda la esencia del autor”.
Y es aquí donde viene mi duda existencial y me gustaría saber vuestra opinión al respecto: Pasar el texto a un profesional para una corrección de estilo, ¿no le quita también al autor toda su esencia?
Mi opinión al respecto es un rotundo SÍ. Algo que pasa por una corrección de estilo, aunque entiendo que sea necesario, le quita toda la esencia que ha plasmado el autor en su obra.
Sinceramente, me gustaría tener la oportunidad de leer el manuscrito de algún libro de éxito antes y después de pasar por el filtro de la corrección de estilo, para ver si realmente cambia en algo la esencia del autor/a y hacerme cambiar de opinión. Pero hasta que eso no ocurra, seguiré defendiendo mi postura.
Me gustaría leer vuestra opinión.

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