Ocho meses después puedo decir que...


 Hoy es un día que creía que no iba a llegar nunca y me explico. En febrero de este mismo año, me embarqué en escribir lo que a día de hoy se convertirá en mi próxima novela. Lo hice partiendo de la escena final de la trama. Solo tenía eso en mente; el resto tenía que construirlo desde cero. Y me dio por innovar… maldita la hora, jajajaja. Mis tres novelas autopublicadas siempre han contado con una escaleta previa, por lo que, aunque se cambiaban cosas según avanzaba la trama, contaba con una base sólida y un lugar al que recurrir si perdía el norte. Pero ¿qué ha pasado con este nuevo proyecto? Pues que, ni corto ni perezoso, me pareció buena idea (iluso de mí) aventurarme en lo que se conoce como un escritor brújula. O sea, tú tira para adelante que ya veremos cómo resolvemos los conflictos. Y eso hice, tirar pa’lante; viéndome en la obligación de, a medio camino, dar marcha atrás y hacerme un resumen de todo lo que había ocurrido hasta el momento porque había cosas que se me olvidaban. No os voy a negar que eso me quitó dos semanas de progreso. Pero me ayudó a seguir desarrollando la historia. En ese momento decidí que nunca más volvería a jugármela siendo brújula, por lo que confeccioné una escaleta de todo lo que debía acontecer hasta ese final que tenía en mente y fue el detonante de que me animara a escribir la historia. Os mentiría si os dijese que seguí a pies juntillas esa escaleta, porque no lo hice, jejejeje.

El caso es que hoy, 18 de octubre de 2026, he puesto punto final al primer borrador de este proyecto. Y lo he hecho entregándoles los dos últimos capítulos a mis lectoras alfa, a quienes les estoy sumamente agradecido. Sobre todo a Macarena, quien se ha tomado la molestia de mandarme en cada capítulo todas las anotaciones que iba apuntando sobre cosas que pulir, mejorar o plantearse la posibilidad de eliminar.
El siguiente paso a seguir va a ser ese: coger todos los apuntes e ir puliendo el manuscrito poco a poco, sin prisas y con energías renovadas porque me voy a tomar una semana de descanso en la que no voy a tocar ni releer nada de la trama.
 
Además, mañana lunes, mandaré a encuadernar el manuscrito para entregárselo a mi madre y que lo lea. Eso sí, le he pedido que sea cruel y no me regale los oídos. Que no necesito que me diga lo bien que está la novela, sino que busque los fallos, incongruencias o cualquier cosa que no cuadre. Ya me regalará los odios cuando me convierta en el próximo premio de literatura, jajajaja.
 
Hacía tiempo que no me pasaba por aquí y espero que me perdonéis por ello xD, pero han sido meses duros en los que he luchado por no abandonar el proyecto, ya que me daba la impresión de que no tenía sentido continuar con él. Pero por fin, parece que veo la luz al final del túnel y no, no estoy a las puertas de la muerte, o al menos eso creo.
 
Sé que ahora me quedan, en el mejor de los casos, unos meses para reescribir, pulir y mejorar el manuscrito antes de darle una segunda lectura para poder plantearme buscar a los temidos/as lectores/as beta. Pero eso ya os lo contaré en otra entrada.
 
Gracias por leerme y un saludo.

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